miércoles, 27 de diciembre de 2017

Análisis: Dead Effect (PC, 2014) Quizá este juego sea válida para smartphones... Pero no para PC.



Adaptación directa de un juego de móviles, Dead Effect llegó a nuestros ordenadores con la intención de repetir el éxito que cosechó en los smartphones. 


Sin embargo, en un mundo tan curtido como el del PC este juego se queda a medio camino en todo. El esquema jugable encorsetado por la dichosa monetización le pasa mucha factura al juego, resultando confuso y totalmente inadecuado para un juego de ordenador. El hecho de que para comprar y mejorar armas haya que echarle horas absurdas al juego es horrible, absurdo y empeora la experiencia global. 




Jugabilidad e historia:


Que por otro lado tampoco es que sea demasiado brillante. Los tiroteos no están mal, pero la falta de variedad en los escenarios, lo justito del apartado técnico y lo repetitivos que resultan todos los niveles termina pasando demasiada factura al conjunto. Como punto positivo, quizá remarcar que el juego es corto. De haber durante más de tres o cuatro horas, probablemente lo habría abandonado antes de terminarlo. 


Aún así, el gran problema viene de una mala adaptación de un sistema de mejora del personaje mal adaptado del mundo de los móviles, que termina siendo muy poco satisfactorio de lo lento y reiterativo que resulta. Si ya de por sí el ramplón diseño del juego no invita demasiado a rejugarlo, hacerlo por obligación ya es una tortura. Y si se quiere mejorar las armas como Dios manda es algo mandatorio... Y tremendamente aburrido.

Así como aburrida y previsible es la historia, muy floja y sin ningún punto de auténtico interés. Además el juego hace gala de una narrativa torpe y anticuada que te obliga a leer documentos mal redactados y con muy poca chicha. 

Terrible. 


Apartado visual y sonoro:

Los gráficos de Dead Effect no son del todo malos a primera vista, pero tras una media hora jugando y un par de niveles superados, caemos en la cuenta de que estamos visitando los mismos pasillos y las mismas habitaciones una y otra vez. Es el típico shooter pasillero de móvil, y esta adaptación no lo puede disimular en ningún momento pese al control con teclado y ratón. 

En cuanto a sonido tenemos una banda sonora que no es del todo execrable, y unos efectos justitos, que terminan siendo tan repetitivos como los propios niveles. 


Conclusiones:


Así que si después de haber probado la mayoría de los shooters con ambientación terrorífica de Steam todavía tienes ganas de más, le puedes echar el guante a este Dead Effect. Pero no te esperes nada del otro mundo... Nada que ver con Dead Space o Mass Effect. Es un título mediocre, repetititivo y con un sistema de progresión injusto e incómodo directamente heredado del mundo de los smartphones. 


Jugabilidad: 6. Diversión: 4. Innovación: 2. Duración: 5. 

Gráficos: 5. Música: 5. Sonido: 3. Historia: 3


Total: 4.1

martes, 26 de diciembre de 2017

Análisis: Deux-Ex: Invisible War (PC, 2003) Una buena secuela, pero por debajo del original.

Tras la triunfal primera entrega, la saga Deus-EX regresó con una segunda parte para ordenadores... Y también para Xbox, lo cual terminó pasando factura al juego al tener que adaptarse a la jugabilidad impuesta por el pad y por el limitado apartado técnico que impidió alcanzar cotas más altas al juego.

Sin embargo es un título que conserva los suficientes elementos interesantes del primer juego así como un ritmo algo mejor llevado y orientado más a la diversión pura, lo cual tampoco está nada mal. 

¡Veamos qué ofrece el juego! 



Jugabilidad e historia:

Por la propia naturaleza del mundo de las consolas, el juego no termina de ser todo lo
profundo y complejo que debiera. Es divertido, más profundo que la mayoría de los shooters en primera persona y con una historia solvente, pero se siente como una especie de downgrade con respecto a la primera parte. ¡Sacrificios impuestos por las consolas, señores!

Sin embargo al poco tiempo de juego ya nos encontramos hackeando sistemas, usando sigilo, enfrentamiento directo o intentando usar la diplomacia. Puro Deus-Ex, vamos. La esencia de la saga se mantiene con acierto.

Y el buen ritmo que presenta el juego le convierte a mi juicio en la entrega más divertida de toda la saga, incluyendo los últimos títulos protagonizados por Adam Jensen. 

La historia enlaza adecuadamente con lo visto en la primera parte y es lo suficientemente interesante como para enganchar. No es brillante, pero sí notable. 


Apartado visual y sonoro:

Técnicamente nos encontramos con un apartado gráfico bastante bueno, con un buen uso de la iluminación y el Shader Model 2.0, donde también destaca la interacción con numerosos objetos del escenarios, que más tarde juegos como Crysis llevarían al extremo. Pese a todo queda bastante por debajo del estándar de ordenadores que poco después marcaron juegos como Half-Life 2, Doom 3 o Painkiller, ante los cuales este Invisible War palidece en exceso. 

La música sigue siendo sobresaliente e incluso retoma algunas melodías de la increíble banda sonora del primer juego de la saga, y los efectos sonoros son simplemente correctos, al igual que el poco inspirado pero funcional doblaje. 


Conclusiones:

Por lo tanto, si te gustó el Deus-Ex original, disfrutarás con esta secuela. Pero ten en cuenta que no es un juego tan complejo ni con tantas posibilidades, aunque sí algo más divertido y con mejor ritmo. 

¡Recomendado para fans del cyberpunk añejo!


Jugabilidad: 8. Diversión: 8. Innovación: 8. Duración: 7.

Gráficos: 8. Música: 9. Sonido: 7. Historia: 8.


Mi nota: 7,8

jueves, 30 de noviembre de 2017

Análisis: Metro 2033 Redux (PC, 2014) Quien mucho abarca, poco aprieta.

Hace ya unos cuantos años cayó en mis manos una novela que leí con avidez, llamada Metro 2033. Disfruté sobremanera la historia de Artyom y esa original visión post-apocalíptica de Glukhovsky del metro de Moscú. La secuela me gustó algo menos, pero expandía el universo del autor hacia derroteros igualmente interesantes.

Es por eso que cuando se anunció un videojuego basado en el libro di botes de alegría, porque
el universo que nos proponía ofrecía unas posibilidades tremendas. Y aunque el juego resultante presenta algunas ideas brillantes y una buena ejecución, le falta un toque de maestría para situarse entre los grandes en mi opinión.

El juego intentan muchas cosas y algunas de ellas las hace muy bien, pero el resultado es una cierta indefinición que termina por descolocar un poco al jugador.

Pero mejor vayamos por partes...


Jugabilidad e historia:

Metro 2033 nos presenta un shooter en primera persona que si bien responde bien a los mandos, no resulta todo lo divertido que debiera a la hora de encarar los tiroteos. Los enfrentamientos contra bestias son algo toscos y la inteligencia artificial algo deficiente empaña las luchas contra humanos. Luego nos ofrece ciertas partes de sigilo que si bien no están mal, tampoco destacan demasiado.

Todo ello aderezado con una pizca de investigación que hará que exploremos los escenarios más de la cuenta. Y esto no está mal, ya que añade algo de duración a una aventura demasiado breve.

Pero finalmente el resultado es aceptable sobre todo por la excelente ambientación y los toques de terror que aumentan bastante la diversión en términos generales.

En cuanto a historia, el juego sigue la línea argumental del libro, aunque comprensiblemente mutilada y adaptada a este formato. Sobre todo actúa muy bien como vehículo para crear una ambientación soberbia, pero le falta la profundidad de la novela a la hora de retratar esta sociedad subterránea y sus numerosos dramas y problemas.

Aún así, el argumento está por encima de la media en lo que a shooters en primera persona se refiere.


Apartado visual y sonoro:

No hay que olvidar en ningún momento de que estamos hablando de un juego lanzado hace más de siete años, y en ciertos aspectos se nota. Sobre todo con algunas animaciones mejorables y ciertos modelados. Sin embargo, gracias a esta versión Redux podemos decir que el juego presenta un apartado gráfico bastante digno para la actual generación, aunque obviamente por detrás de los referentes en cuanto a potencia gráfica se refiere.

Lo que sí destaca, por supuesto, es la dirección artística del título directamente obtenida de las novelas y con unos excelentes resultados pese a las limitaciones. Destacan sobre todo los exteriores, que quizá son lo que más huella dejan en la retina del jugador por su aridez y recovecos plagados de peligros, así como localizaciones bastante espectaculares como la biblioteca, donde viviremos algunos de los momentos más intensos de la aventura. 


En cuanto a sonido nos encontramos un trabajo muy completo en cuanto a recreación de ambientes, destacando el sonido ambiental en los campamentos y de nuevo en exteriores, donde el acompañamiento de la mascarilla se convierte en uno de los elementos más distintivos del juego. El sonido de las armas y los monstruos es mejorable, sin embargo, poniendo en evidencia que este juego no es una superproducción. 

El doblaje es correcto, y la banda sonora con tintes melancólicos muy adecuada.  En la línea de la saga S.T.A.L.K.E.R., como es lógico vista la procedencia y orígenes del equipo de desarrollo. 


Conclusiones:

Metro 2033 es un juego que toca muchos palos, sin hacer nada realmente mal pero tampoco realmente bien salvo la excelente ambientación y el potente apartado gráfico. Tiene sigilo, tiroteos, algo de exploración y toques de terror, pero ninguno de estos ingredientes te dejará una huella real más allá de la buena experiencia que supone visitar este mundo subterráneo y sus terribles alrededores. 

Pese a todo se trata de una digna adaptación de un libro excelente y que sin duda has de probar si te gustó la novela u otros shooters en primera persona como S.T.A.L.K.E.R., con el cual comparte más de un elemento como el tono general, ese toque ruso tan especial y la bella banda sonora. 

¡Ahora a probar Metro Last Light y a esperar el deseado Metro Exodus!


Jugabilidad: 8. Diversión: 7. Innovación: 6. Duración: 7. 

Gráficos: 9. Sonido: 7. Música: 8. Historia: 8. 


Total: 7,5

lunes, 6 de noviembre de 2017

Análisis: F.E.A.R. Extraction Point (PC, 2006) Una expansión más que correcta.

F.E.A.R. supuso el espaldarazo definitivo para Monolith, una compañía que venía haciendo las cosas muy bien desde sus inicios pero que no conseguía despegar del todo. Un juego espectacular donde los haya, con algunas mecánicas novedosas en cuanto a la forma de encarar la acción y unas dosis de terror sorprendentemente efectivas.
 
Unos meses más tarde le llegó el turno a su primera expansión, que si bien no sorprende tanto como el original al menos sí que consigue mantener el tipo y ofrecernos más de lo mismo, aunque desgraciadamente no mejor.
 
TimeGate Studios, los responsables en parte del fiasco de Alien: Colonial Marines, consiguieron hacer un trabajo aceptable pese a todo.
 
 
Jugabilidad e historia:
 
La historia retoma el final del primer juego para ponernos de nuevo en la piel de Point Man. Y para hacer honor a la saga, es ciertamente confusa y difícil de seguir. Vamos, que no es sino una mera excusa para otra buena ración de sustos y tiroteos.
 
Y la jugabilidad sigue a pies juntillas lo visto en el juego original, salvo la adición de tres nuevas armas y una torreta, que es bastante divertida de utilizar. Quizá los tiroteos son incluso más intensos y peliagudos, pero nada realmente diferenciador. Eso sí, la diversión está garantizada si le perdonas lo repetitivo que puede llegar a ser.
 
Lo que sí que se pierde es esa tensión constante en el jugador ya que obviamente TimeGate no tienen la capacidad de Monolith a la hora de afrontar el terror, por lo que el juego queda algo cojo en este aspecto.
 
 
Apartado visual y sonoro:
 
Los gráficos son exactamente iguales que en F.E.A.R., por lo que no hay nada que añadir en este aspecto. Quizá destacar algunas localizaciones novedosas y la siempre sorprendente calidad de las texturas que consigue el más que competente motor de Monolith, pero poco más.
 
Eso sí, siempre es un placer ver reventar los cuerpos de los enemigos y las espectaculares explosiones en tiempo bala. En ese aspecto es un juego que ha envejecido bastante bien.
 
El sonido es tan apabullante como siempre, y la música de Nathan Grigg soberbia, como en toda la saga. ¡Qué gran adición la de este hombre! La franquicia no hubiese sido lo mismo sin sus partituras potentes y evocadoras. Los tiroteos ganan mucho con sus composiciones.
 
Y aunque sin llegar al excelso nivel de F.E.A.R. 2, en estas expansiones Grigg también hizo un muy buen trabajo.
 
 
Conclusiones:
 
Si te gustó el primer F.E.A.R. y quieres más de lo mismo, Extraction Point calmará tu sed. No ofrece casi nada nuevo, y la historia es olvidable y ni tan siquiera canon para la saga, pero sin duda merece la pena para los fans.
 
Aunque eso sí, personalmente me gusta más Perseus Mandate.
 
 
Jugabilidad: 9. Diversión: 8. Innovación: 5. Duración: 5.
 
Gráficos: 8. Sonido: 9. Música: 9. Historia: 5.
 
Total: 7,3

lunes, 9 de octubre de 2017

Análisis: Max Payne (PC, 2001) Bienvenidos al estilo Remedy.

Tras publicar hace tiempo en análisis de la versión de PS2, ahora le llega el turno a la de compatibles, que fue realmente el pistoletazo de salida no sólo para la saga, sino para un estilo de crear videojuegos muy característico, que no es otro que el de los suecos Remedy.

A raíz del éxito de Matrix, los creadores de Death Rally se plantearon crear un videojuego que aunase el efecto bala visto en esta cinta con un estilo noir directamente heredado de los cómics y novelas gráficas de décadas anteriores. De ese modo no sólo podemos ver influencias de las Wachowski, sino también de otros grandes como Alan Moore o Frank Miller.

El resultado fue uno de los juegos de acción más sólidos y adultos jamás vistos. ¡Bienvenidos al universo de Max Payne!


Jugabilidad e historia:

Max Payne se basa en el tiempo bala a la hora de encarar los numerosos tiroteos que ofrece. De ese modo pasaremos casi más tiempo en el aire mientras disparamos que en el suelo, destacando en PC la enorme ayuda que aporta el uso del ratón. Se nota que este juego fue ideado para los rápidos giros que permite este periférico, y volver a usar un pad para controlar a Max tras haber probado teclado y ratón supone algo menos que un calvario.

También tendremos algunas seccione de pseudo-plataformas... Pero todos sabemos que es lo peor del juego con diferencia. Max Payne destaca por los tiroteos, y en este aspecto hay que admitir que Remedy dio lo mejor que tenía con el fin de crear uno de los mejores shooters en tercera persona jamás vistos. Y lo consiguieron.

En cuanto a historia, el bueno de Sam Lake ideó un guión muy serie negra con cierto sabor añejo pero aportando líneas de diálogo muy bien elaboradas que sin duda quedan en la mente del jugador tanto o más que los propios disparos. Gran parte de la historia se nos narra directamente en viñetas de cómic, creando una conjunción audiovisual muy estimulante. Comix Zone ya había experimentado con esto en el pasado, de forma incluso más creativa, pero la apuesta de Remedy resultó ser mucho más centrada y madura, demostrando que dos medios en principio tan distintos pueden casar perfectamente.

Y en términos de guión, la palma se la lleva el propio Max Payne, uno de los personaje más torturados y carismáticos de la historia de lo videojuegos. No voy a contar mucho más sobre él... Si no lo conoces, ¿a qué estás esperando?


Apartado visual y sonoro:

Visualmente Max Payne destaca por usar una paleta de tonos bastante oscuros, que casan muy bien con la siniestra historia que se nos narra y con la propia estética del protagonista. Remedy cuidó el apartado artístico de forma muy llamativa, consiguiendo unas imágenes muy potentes pese a las limitaciones del hardware de la época.

De todos modos, el juego destaca por el uso de shaders (no en vano Shader Model 1 ya se encontraba en funcionamiento) y por la ya mítica cara de Sam Lake digitalizada para convertirse en el rostro de Max Payne. Esto ya forma parte de la historia de los videojuegos, y no hay convención o feria a la que acuda Sam Lake en la que no le pidan una y otra vez que ponga la dichosa carita. ¡Menos mal que el tipo se lo toma con humor!

Por lo demás destacan los excelentes efectos bala directamente heredados de Matrix, así como una representación de las explosiones bastante buena. Lástima que las animaciones del protagonista sean algo toscas, así como el modelado de los personajes, porque por lo demás es un juego que aún hoy mantiene bien el tipo.

Desde el punto de vista sonoro el juego nos presenta una partitura magistral, destacando los intimistas temas a piano, que seguramente muchos tengáis en mente al leer estas líneas. Hay juegos con bandas sonoras tremendamente representativas, y Max Payne es uno de ellos.

También destaca el gran trabajo sonoro en las secuencias de acción... Pero en cuanto al doblaje, pues poco hay que añadir. La interpretación en español es directamente lamentable, sobre todo la del infame Tomás Rubio, cuya horrible encarnación de Max Payne constituye uno de los mayores atentados patrios contra la industria del videojuego.

Por lo tanto, yo recomiendo encarecidamente jugar a este juego en inglés con su doblaje original, para de ese modo lo arruinar parte de la gran ambientación con el horrible doblaje al español.
 
 
Conclusiones:
 
Max Payne nos presentó el estilo tan particular de Remedy, quienes aportaron un toque de madurez y profundidad casi inaudito hasta ese momento mezclando muy acertadamente dos medios tan dispares pero a la vez tan cercanos como son las novelas gráficas y los videojuegos.
 
Pero no contentos con ello, desarrollaron una jugabilidad a prueba de bombas que aún hoy en día sigue siendo igual de divertida. Puede que los gráficos resultan algo anticuados, pero una vez nos metemos en faena el juego es tan divertido que directamente deja de importar. Y eso es una gran virtud.
 
Por lo tanto, si todavía no conoces a Max Payne esta primera entrega para PC es el sitio ideal para empezar. Muy recomendado, sobre todo la versión original en inglés.
 
 
Jugabilidad: 10. Diversión: 9. Innovación: 9. Duración: 8.
 
Gráficos: 8. Sonido: 9. Música: 10. Historia: 10.
 
 
Total: 9,1

lunes, 3 de julio de 2017

Análisis: Bioshock Infinite (PC, 2013) Retroceso histórico y jugable.

Tras más de dos meses sin publicar un análisis, vuelvo a la carga con un título que en su día causó un revuelo enorme y que pertenece a una saga que en mi opinión tras la brutal primera entrega no consiguió volver a estar a la misma altura. La segunda parte es un título muy notable, pero fue demasiado continuista y le faltó empaque en cuanto a historia. 

Y Ken Levine volvío al ruedo en esta tercera entrega que se vio lastrada por multitud de problemas durante su desarrollo que obviamente hicieron mella en el resultado final. De hecho, si buceamos un poco por  Youtube comprobaremos que hay muchos elementos que el juego iba a incluir que finalmente no hicieron acto de presencia. 

¿Una limitación impuesta por unos consolas que ya no daban más de sí? Pues muy probablemente. 


Jugabilidad e historia:

Jugablemente nos encontramos un título que sin duda respira la esencia del primer Bioshock, pero
que a la vez introduce una serie de cambios que dejan bastantes dudas. Y digo cambios en lugar de novedades muy intencionadamente, ya que nuevo no nos encontramos casi nada en esta entrega. Es más, en mi opinión se produjo un extraño y preocupante retroceso jugable ya que los elementos RPG se vieron reducidos drásticamente, al igual que elementos como el pirateo que en este caso se ven recortados a un mero plásmido (perdón, vigor) más. 

En lugar de profundizar en el género rol, por lo tanto, nos encontramos un juego que hace mucho hincapié en los tiroteos. Pero desgraciadamente, Irrational Games no tienen la capacidad de crear tiroteos tan maravillosos como id Software o Epic Games. Por lo tanto los mismos terminan cansando. Los vigores son interesantes, pero bastante irregulares, por lo que al final terminas usando uno o dos de entre todos los que te ofrecen. Y la forma de mejorarlos, al igual que las armas, termina resultando bastante aburrida al prescindir completamente de árbol e habilidades o algo similar. Simplemente te acercas a las máquinas y vas comprando lo que te interesa.

Una decisión bastante desacertada. Al igual que desacertada resulta la pobre inteligencia artificial de los enemigos, que simplemente buscarán coberturas como si de un Call of Duty más se tratara y que resta bastantes enteros a los combates. También de la interacción con Elisabeth se esperaba mucho más allá del simple acompañamiento que nos aporta, y lo mismo se puede decir del limitado y a todas luces capado uso de los raíles, que prometían unas dosis de locura y diversión muy por encima de lo que finalmente terminaron por ofrecer.

Sin embargo, en cuanto a historia y narrativa Bioshock Infinite no sólo iguala a la primera entrega, sino que incluso la supera. La forma tan ágil de contarnos la historia a base de grabaciones y conversaciones que no rompen el ritmo jugable no sorprende tanto como sí lo hizo en 2007, pero el hilo argumental es sencillamente magistral, otorgando un empaque y un sentido a todo el conjunto de juegos de la franquicia imposible de imaginar antes de jugar a esta entrega.

En ese aspecto Ken Levine sacó el gran escritor que lleva dentro para ofrecernos una historia digna de la mejor producción de Hollywood. Sólo por este motivo ya merece la pena jugar a este juego, sobre todo si has disfrutado de los dos anteriores. 


Apartado visual y sonoro:

Visualmente pocas pegas se pueden poner a este juego. Columbia presenta un diseño de escenarios
absolutamente arrebatador, capaz de hacer que te quedes mirando pequeños detalles, edificios, personajes o lo que sea durante muchos minutos. No es un juego que destaque en cuanto a fuerza bruta, y no se puede comparar con otros pesos pesados en cuanto a gráficos como Crysis o Battlefield, pero en cuanto a arte es de lo mejor que se puede ver dentro del género de los shooters en primera persona.

Lo que sí se echa en falta, al igual que otros muchos juegos que corren en Unreal Engine 3, es una mayor falta de interactividad con los escenarios. Digamos que uno se mueve por unos entornos increíbles, pero que al final dan la sensación de ser muy de cartón piedra. Me hubiese gustado que Columbia no sólo fuese un escenario bonito, sino una fuente de posibilidades a la hora de interactuar con el juego. Pero bueno, al ser un título que también apareció al final de la vida útil de PS3 y Xbox 360 tampoco se le podía pedir mucho más. 

En cuanto al apartado sonoro poco que añadir, salvo que es una auténtica pasada. Tanto la selección musical, como la ambientación sonora de Columbia como el doblaje son de primerísima calidad, haciendo notar el estatus triple A que ostenta esta saga. A destacar el impresionante chirrido del Songbird, capaz de ponerte los pelos de punta.

También  se agradece el que se mantengan ciertos sonidos de las dos entregas anteriores, sobre todo en menús y al interactuar con ciertos elementos, ya que todo ello ayuda a dar más identidad a la saga.


Conclusiones:

Bioshock Infinite deja una sensación dulce, pero con demasiados tintes amargos que quizá se podrían haber evitado. No sé si Ken Levine se vio sobrepasado por su propia ambición al intentar crear un juego por encima de las posibilidades de las consolas a las que iba principalmente destinado, pero el caso es que se dio de bruces contra la realidad teniendo que recortar mucho material que incluso ya se había mostrado en los años previos al lanzamiento del juego.

Pero lo que sí que podría haber hecho es conservar la profundidad de las dos primeras entregas, sobre todo en lo que a elementos RPG se refiere. Pero desgraciadamente se olvida en gran parte de ello para caer bajo la influencia de shooters más genéricos y exitosos, dejando la experiencia jugable más pobre de toda la saga.

Sin embargo, la historia y la ambientación son otro cantar. El hilo argumental es impresionante, enrevesado y de una profundidad encomiable. El juego guardia múltiples sorpresas, algunos enemigos con un diseño genial y nos enfrenta a una recta final antológica. Cualquier aficionado a la saga o a las buenas historias disfrutará como un niño.

Por lo tanto, este Bioshock Infinite es un juego disfrutable y hasta cierto punto divertido, que presenta una de las mejores historias jamás vistas en un videojuego pero una preocupante simplificación en sus mecánicas, ya sea por motivos técnicos o por decisiones comerciales. Y es una pena, ya que durante toda la partida no podemos dejar de pensar que el juego podría haber dado mucho más de sí, porque potencial tenía de sobra.

¿Veremos alguna vez un Bioshock a la altura de la gran primera entrega? Lo dudo mucho, pero intentaremos conservar la esperanza.



Jugabilidad: 8. Diversión: 8. Innovación: 7. Duración: 7.

Gráficos: 9. Sonido: 10. Música: 9. Historia: 10.


Total: 8,4

jueves, 27 de abril de 2017

Análisis: Uncharted 3 - La Traición de Drake (PS3, 2011) ¡Oriente me desorienta!

Pues sí, las expectativas estaban por las nubes tras el estratosférico éxito de la segunda entrega... Y pese a que Uncharted 3 vendió incluso mejor que la gran segunda entrega, en cuanto a ritmo, calidad y coherencia está bastante por debajo de aquella.

Es difícil concretar qué fue lo que salió mal... En una estupenda entrevista a Santiago Gutiérrez, artista español en las filas de Naughty Dog, pude escuchar que el problema radicó en que gran parte de los esfuerzos de la compañía en ese momento estaban centrados en la preparación y desarrollo de The Last of Us, por lo que para este Uncharted 3 se reutilizaron muchos elementos de las entregas anteriores y al parecer faltaron personas clave en su desarrollo. 

Sea como fuere, lo cierto es que la sensación que el título deja es más bien agridulce. Pero vayamos analizando brevemente algunos de los aspectos de este juego. 


Jugabilidad e historia:

Quizá uno de los aspectos más negativos de este Uncharted 3 es que la sensación de evolución del
título es casi nula. Salvo algunas mejoras en el combate cuerpo a cuerpo, el juego es prácticamente un calco de la segunda parte, dando una sensación de déjà vu que no desaparece en ningún momento. Por lo tanto tenemos la consabida mezcla de disparos en tercera persona con coberturas a lo Gears of War, plataformas y saltos muy encorsetados, los mismos puzles simplones de siempre y un intento de posibilitar el sigilo que vuelve a fracasar como en las dos entregas previas. 

Pero esto no sería un defecto real si el juego fuese capaz de reproducir el ritmo frenético y el sinfín de situaciones extremas que proponía Uncharted 2, en lugar de perderse durante la primera mitad del mismo en un intento narrativo que no termina de funcionar, ya que lo que se nos cuenta no es todo lo  interesante que debiera, salvo algunos momentos de la juventud de Drake que no están mal. Esto hace que una vez que el juego empieza realmente a despegar sea a partir del capítulo 12, dejando la impresión de que hasta ese momento hemos estado jugando a un Uncharted de medio pelo.

Y lo peor es que una vez que el título remonta el vuelo tampoco termina de ser todo lo bueno que debiera, ya sea por la sensación de que todo eso ya lo hemos vivido o por secciones tan mediocres como las que ocurren a lomos de un caballo. O puede ser que simplemente los desarrolladores no estaban del todo inspirados o más bien estaban invirtiendo esfuerzos en otra cosa. Y es una pena, ya que el juego podría haber dado más de sí.  

En cuanto a historia Uncharted 3 destaca sobre todo por los flashbacks que previamente he adelantado que sin duda son lo mejor de todo el guión y lo que realmente se queda en la mente del jugador. Porque la historia que se desarrolla en el presente de los personajes es bastante genérica, con unos antagonistas olvidables y con un desarrollo que nos aboca a un tramo final que parece casi calcado a la segunda entrega, aumentando más si cabe la ya mentada sensación de déjà vu. 

Otro de los aspectos que más me chocan de este juego, al igual que en las dos entregas anteriores y The Last of Us, es la masacre que lleva a cabo un protagonista que no duda en aniquilar impunemente a cientos y cientos de enemigos, siendo un auténtico asesino salvaje cuando empuña un arma, mientras que el guión nos intenta vender una imagen socarrona, bonachona y simpaticona del mismo. Una auténtica incoherencia narrativa que no vemos en otros shooters en tercera persona como el propio Gears of War o el infravalorado Spec-Ops: The Line, dejando la sensación de que Naughty Dog incide una y otra vez en los disparos en tercera persona o bien porque no saben hacer nada mejor, o bien porque es lo que vende y punto. 

O quizá es que su mentalidad de estudio de desarrollo estadounidense y la relación tan particular que este pueblo tiene con las armas de fuego les aboca a ello. Interesante discusión, en cualquier caso, pero que les da a sus juegos un extraño tufillo que no me termina de gustar. 


Apartado visual y sonoro:

Teniendo el cuanta el muy limitado hardware en el que se mueve Uncharted 3, los gráficos son una maravilla pese a no ser un salto tan evidente como sí que resultó ser la segunda parte. Destacan la gran variedad de paisajes, decorados y enorme detalle en los escenarios, siendo en todo momento un placer visualizar el trabajo artístico que el título esconde detrás, pese a que muchos de los artistas habituales de la saga estaban enfrascados en The Last of Us. Las continuas explosiones, situaciones límite y las buenas secuencias de acción son realmente geniales, incluso 6 años después del estreno del juego. 

Otra cosa es el frame rate, el auténtico lastre tanto de la pasada generación de consolas como la actual. En 3D el título es prácticamente injugable... Incómodo a más no poder. Pero es que incluso desactivando esta opción el juego se mueve a 30 fps con ciertas bajadas ocasionales que llegan incluso a los 24 fps, según demostró Digital Foundry en su día. En ese aspecto Uncharted 3 deja que desear, y aunque sea algo común en consolas en las dos últimas generaciones, no deja de restarle puntos al juego en cuanto a su apartado gráfico. 

Lo que sí sobresale es el sonido, con un 5.1 impecable y efectos ultrarrealistas que ambientan a la perfección las diferentes situaciones. El sonido de armas, derrumbamientos, fuego y demás detalles rayan a un grandísimo nivel, al igual que el doblaje, tanto en castellano como en su versión original en inglés. 

La banda sonora de Greg Edmonson presenta pocos cambios con respectos a los anteriores, pero sigue siendo soberbia. Destaca quizá la mayor utilización de escalas árabes en la segunda mitad del juego que no están nada mal, y un remozado tema principal más bombástico si cabe. ¡Tremendo!


Conclusiones:

Pese a sus soberbios valores de producción, gran apartado gráfico y artístico y producción sonora de lujo, Uncharted 3 está claramente por debajo del segundo en cuanto a diversión, ritmo y frenetismo, lo cual nos deja una especie de sensación de coitus interrumptus un tanto extraña. Además, y como es natural, tampoco sorprende tanto como el primero, siendo por ello también inferior a la entrega original para mi gusto. 

Por supuesto, los fans de la franquicia lo disfrutarán y deben jugarlo. Pero si no te encuentras entre ellos, te recomiendo que empieces por los dos primeros, y si te gustan entonces prueba el tercero, porque de lo contrario puede ser que te lleves una impresión errónea de la franquicia. Yo tuve que echarle cierta fuerza de voluntad para terminarlo, lo cual es una mala señal. Pero es que tampoco soy un apasionado de este sanguinario imitador de Indiana Jones, experto tanto en aniquilar a cientos de enemigos como en chistes facilones, a la vez que ciertamente torpe con las mujeres. 

De todos modos, algún día le echaré el guante a Uncharted 4, a ver si de ese modo me puedo sacar la espinita que me ha dejado clavada La Traición de Drake. 


Jugabilidad: 9. Diversión: 8. Innovación: 6. Duración: 7. 

Gráficos: 8. Sonido: 9. Música: 8. Historia: 6. 


Total: 7,6